sábado, 26 de diciembre de 2009

"Dadme un prejuicio y moveré el mundo"

Umberto Boccioni, Antigraceful


“....Era tal la perplejidad del juez instructor anta la falta de pruebas contra Santiago Nasar, que su buena labor parece por momentos desvirtuada por la desilusión. En el folio 416, de su puño y letra y con la tinta roja del boticario, escribió una nota marginal: Dadme un prejuicio y moveré el mundo. Debajo de esa paráfrasis de desaliento, con un trazo feliz de la misma tinta de sangre, dibujó un corazón atravesado por una flecha....”

“Crónica de una muerte anunciada”, Gabriel García Márquez



En la ideología los enunciados son familiares, del estado, los juicios ni siquiera llegan a ser tales al estar precedidos por un prefijo. La imposibilidad de llegar a un saber con anterioridad sin una acción que determine las consecuencias de donde partir. Psicoanalizarse simplificará la vida, en vez de desear mover el mundo te moverás por el mundo, amarás a una persona, una idea, un proyecto, y con la misma tinta de sangre, con la misma energía de la muerte, borrarás el trazo que te convierte en solo media naranja, cambiarás las frases que te someten libre al mundo.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Entrevista a Susana Lorente en El Bosque de las Palabras."Para quién Escribo" de Vicente Aleixandre

LEER, ESCRIBIR Y PSICOANALIZARNOS, UNA POSIBILIDAD, UN RECURSO QUE TODOS PODEMOS APROVECHAR

Entrevista a Susana Lorente Gómez y lectura de "El Reflejo en el Vidrio" de Susana Lorente, y "Para Quién Escribo" (fragmento) de Vicente Aleixandre en "El Bosque de las Palabras", programa de Radio Morata (Director: Francisco Legaz)

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PARA QUIÉN ESCRIBO

Vicente Aleixandre


I


¿Para quién escribo?, me preguntaba el cronista, el periodista o simplemente el curioso.
No escribo para el señor de la estirada chaqueta, ni para su bigote enfadado, ni siquiera para su alzado índice admonitorio entre las tristes ondas de música.
Tampoco para el carruaje, ni para su ocultada señora (entre vidrios, como un rayo frío, el brillo de los impertinentes).
Escribo acaso para los que no me leen. Esa mujer que corre por la calle como si fuera a abrir las puertas a la aurora.
O ese viejo que se duerme en el bando de esa plaza chiquita, mientras el sol poniente con amor le toma, le codea y le deslíe suavemente en sus luces.
Para todos los que no me leen, los que no se cuidan de mí, pero de mí se cuidan (aunque me ignoren).
Esa niña que al pasar me mira, compañera de mi aventura, viviendo en el mundo.

Y esa vieja que sentada a su puerta ha visto vida, paridora de
muchas vidas, y manos cansadas.
Escribo para el enamorado; para el que pasó con su angustia en los ojos; para el que le oyó; para el que al pasar no miró; para el que finalmente cayó cuando preguntó y no le oyeron.
Para todos escribo. Para los que no me leen sobre todo escribo. Uno a uno, y la muchedumbre. Y para los pechos y para las bocas y para los oídos donde, sin oírme,está mi palabra.

II


Pero escribo también para el asesino. Para el que con los ojos cerrados se arrojó sobre un pecho y comió muerte y se alimentó, y se levantó enloquecido.
Para el que se irguió como torre de indignación, y se desplomó sobre el mundo.
Y para las mujeres muertas y para los niños muertos, y para los hombres agonizantes.
Y para el que sigilosamente abrió las llaves del gas y la ciudad entera pereció, y amaneció un montón de cadáveres.
Y para la muchacha inocente, con su sonrisa, su corazón, su tierna medalla, y por allí pasó un ejército de depredadores.
Y para el ejército de depredadores, que en una galopada final fue a hundirse en las aguas.
Y para esas aguas, para el mar infinito.
Oh, no para el infinito. Para el finito mar, con su limitación casi humana, como un pecho vivido.
(Un niño ahora entra, un niño se baña, y el mar, el corazón del mar, está en ese pulso.)
Y para la mirada final, para la limitadísima Mirada Final, en cuyo seno alguien duerme.
Todos duermen. El asesino y el injusticiado, el regulador y el naciente, el finado y el húmedo, el seco de voluntad y el híspido como torre.
Para el amenazador y el amenazado, para el bueno y el triste, para la voz sin materia y para toda la materia del mundo.
Para ti, hombre sin deificación que, sin quererlas mirar, estás leyendo estas letras.
Para ti y todo lo que en ti vive,yo estoy escribiendo.

domingo, 27 de septiembre de 2009

PSICOANALISIS CÁMARA OCULTA MENASSA "Miedo a la Muerte"

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DEL LIBRO “LAS 2001 NOCHES”DE MIGUEL OSCAR MENASSA

Noche 581.- Cuando no puedo continuar con lo que he comenzado es por el miedo al futuro, es decir, un miedo femenino a la muerte.

AMAR LA DEPENDENCIA ES CIVILIZACIÓN. De: http://www.extensionuniversitaria.com/num38/pg1.htm

Amelia Díez Cuesta. Psicoanalista

"Nuestro inconsciente no cree en su propia muerte, se conduce como si fuera inmortal.
El miedo a la muerte que nos domina más frecuentemente de lo que advertimos, es algo secundario, procedente casi siempre del sentimiento de culpabilidad".