"Con todo, advertimos complacidos que un poeta dotado de una gran fantasía ya anticipó, con la osadía permitida a los literatos, este descubrimiento nuestro, que nos ocasiona tal incomodidad" Sigmund Freud, del texto "Moisés y la Religión Monoteista" (1934-8) WWW.SUSANALORENTE.COM
lunes, 4 de abril de 2016
domingo, 25 de octubre de 2015
Conferencia LO INCONSCIENTE
jueves, 2 de abril de 2015
Cultura y Psicoanálisis
jueves, 4 de diciembre de 2014
Una cosa es amar a la madre y otra someterse a la madre, una cosa es amar al marido y otra someterse al marido.
Y no es que sea malo someterse, sin embargo hay que elegir a qué someterse, mejor estar sometido al pensamiento que nos brinda la poesía y las ciencias, y así poder amar a quien lo merece.
lunes, 15 de septiembre de 2014
"Entro en escena después de mis palabras"
El silencio y la soledad matan hasta a los dueños de las grandes fortunas económicas. Entra en escena con psicoanálisis, entra a la vida.
lunes, 4 de agosto de 2014
jueves, 31 de julio de 2014
Del taller de Literatura y Cine Erótico. Escuela de Psicoanálisis y Poesía Grupo Cero
UNA TARDE DE DOMINGO
Louis escribía aunque todo pareciera detenido, nadie sospechaba de sus letras, de las hojas manchadas de carmesí y café sobre la estantería, bajo la cama, un que otro pensamiento vagabundo atrapado en el espejo del baño. Su soledad era infinita, su quietud un pozo sin fondo de nuevos mundos en que las rosas brotaban como de un edén y el hambre reinaba para no morir. El anuncio del verano era el polen corriendo con el viento, chocando con los culos alegres que se menean voluptuosos para existir esporádicos en las miradas, revolcando su placidez de algodón entre dorados brillantes y tenues del sol del atardecer.
La siesta fue un augurio de su piel prelada por el agua de su rocío, y entre una bruma de sueño él en vez de ir a la iglesia, construía el mundo enfundándose sus guantes de carnicero para no mancharse de sangre, esa sangre virgen de su cuerpo mutilado, descuartizado pero en composición perfecta. Los ángeles lo veneraban y el infierno lo alojaba, nunca era él mismo el que volvía, ni siquiera un fragmento, solo un soplo, un susurro de amor lejano y apenas imperceptible, un amor rocoso en el mar y su reflejo en el cuchillo tan deforme, tan real, tan vivo y preciso, no era un volver. Ella, entre las cortinas revolviéndose por el despertar de una tormenta, con las ventanas abiertas de par en par para que llegara la noche a teñir su pelo sobre la almohada, dormía soñando con su roce afilado sobre su piel de arena para correr, ella también, empedernida con el viento.
No todo culmina con una explosión atómica y sigue siendo insoportable, no todo duerme mientras despertemos. La tormenta no la despertó, pero el calor de sus genitales sobre su pierna le hicieron dar cuenta de que estaba viva, y aún rudimentaria, como si fuera la primera voz del fin de la tarde que sonaba en la casa, preguntó: ¿me los regalas?, son tuyos mi amor, son todo para ti, contestó él, y en esa ilusión recostó su boca sedienta en aquella protuberancia macerada y de soslayo vio el reflejo deformado de sus ojos en el filo de la hoja, sintió su mano enquistada en el mango y comenzó a escribir.
Susana Lorente
Dibujo de Gustav Klimt
domingo, 3 de marzo de 2013
Prólogo de la tercera edición - 1911
La Interpretación de los Sueños, Sigmund Freud
domingo, 22 de mayo de 2011
ENFERMEDAD MENTAL El Cerebro y el Inconsciente
martes, 20 de abril de 2010
EL SEXO DEL AMOR
Comentario del libro “EL SEXO DEL AMOR”
de Miguel Oscar Menassa
(Candidato al Premio Nobel de Literatura 2010)
“Ella vive en mis versos, por eso no se descompone”
El erotismo instala la temporalidad en el cuerpo que se construye en cada frase, donde no existe el órgano o parte corporal como tal sino palabras, frases que traspasan las células hasta el núcleo del significante.
“El Sexo del Amor” tiene que ver con esa construcción del cuerpo por la palabra, habla de lo que les pasa en el mundo sobredeterminado por la transitoriedad y lo perecedero a unos personajes que lidian con la incertidumbre del no saber y sin embargo trabajan, conversan y aman. Todos los actores, vivos en la lectura y con su propia individualidad, son parte de un mismo psiquismo universal donde la función se ejerce y no se posee.
Y es que el escenario de la vida de una persona se llena de belleza cuando los mejores pactos sometidos a un proyecto, a una idea y a un amor, son la libertad. Carlos Marx escribió: “La riqueza de un hombre es la riqueza de sus relaciones sociales”, y este libro es testimonio novelesco de este hecho, donde la erotomanía, tal como califica esta obra el escritor y poeta Juan Jacobo Bajarlía, amplía la sexualidad de denominación común al esplendor del amor no único, sino múltiple, ligado a la escritura, la lectura, el lenguaje, a las relaciones sociales, a la proyección de posibilidades al mundo a través de una alegoría de la sublimación en el arte, en la novela, lo que quiere decir: “cabalgando el sexo del amor”.
El hilo conductor de esta obra entraña múltiples ramificaciones culturales que pueden rozar el intelecto, la emoción y la fantasía de cualquier ciudadano del mundo, desde el esplendor de los países árabes hasta la riqueza natural de la pampa Argentina, la apertura del continente Americano, el perfil milenario de Europa, lo exótico de las indias. Todo abierto, descubierto en su extensión hacia el cuerpo de mujeres liberadas de sí mismas que habitan al poeta, como una verdad fundamental que nos hace si cabe, más humanos. La concepción de una mujer que escribe, que construye otros mundos diferentes y semejantes al suyo, que aprende viendo gozar a otra mujer. Una mujer deseada que facilita su propia estima y una mujer deseante que cualquiera puede llegar a dejar nacer, pasa del padecimiento del tener o no tener a una aceptación constructiva de la diferencia.
En “El Sexo del Amor”, en el encuentro con la verdad del Psicoanálisis, la vida discurre como una conversación desde la poesía entre el autoerotismo, el amor y la muerte, no hay más narcisismo que el que contribuye a cuidarnos, no hay más enamoramiento que el que nos permite trabajar con los otros, acompañados y en grupo, la única manera de hacer frente al futuro, la única manera en que un sujeto se produce. Una conversación en transferencia donde nada es lo que parece en la metonimia del cuerpo, que no padece sino que goza, que elige el Psicoanálisis frente al aburrimiento, al exilio, a la muerte, a la locura, a la enfermedad. Un libro para leer poéticamente hacia “Esas noches donde el amor arranca, de dos amantes muertos, durmiendo en la misma cama, los sonidos del tiempo”.





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