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domingo, 25 de octubre de 2015

Conferencia LO INCONSCIENTE

En la Escuela de Psicoanálisis y Poesía Grupo Cero. Puedes verla en este enlace:

jueves, 2 de abril de 2015

Cultura y Psicoanálisis

La civilización y la cultura existen gracias a la coerción y la renuncia de ciertas tendencias humanas orientadas a la destrucción. El propio hombre puede ser el principal adversario de sí mismo, cuestiones psíquicas que se ponen en juego más allá de lo meramente material o económico, más allá de un dominio sobre la naturaleza, la ciencia y la técnica. Mantener la civilización, la cultura, las instituciones familiares, la pareja, al sujeto en relación con el mundo, implica tener una cierta cuota de amor puesta en el trabajo, la denominada salud mental que no es ningún estado idílico de existencia, sino la posibilidad de transformación y sustitución venciendo a la muerte.

Cuadro: La noche estrellada. Vincent Van Gogh


jueves, 4 de diciembre de 2014

Una cosa es amar a la madre y otra someterse a la madre, una cosa es amar al marido y otra someterse al marido. 

Y no es que sea malo someterse, sin embargo hay que elegir a qué someterse, mejor estar sometido al pensamiento que nos brinda la poesía y las ciencias, y así poder amar a quien lo merece. 

lunes, 15 de septiembre de 2014

"Entro en escena después de mis palabras"


El silencio y la soledad matan hasta a los dueños de las grandes fortunas económicas. Entra en escena con psicoanálisis, entra a la vida. 


Tel. 657568874 - 910020568

jueves, 31 de julio de 2014

Del taller de Literatura y Cine Erótico. Escuela de Psicoanálisis y Poesía Grupo Cero

Relato producido en el Taller de Literatura y Cine Erótico de la Escuela de Psicoanálisis y Poesía Grupo Cero:

UNA TARDE DE DOMINGO

Louis escribía aunque todo pareciera detenido, nadie sospechaba de sus letras, de las hojas manchadas de carmesí y café sobre la estantería, bajo la cama, un que otro pensamiento vagabundo atrapado en el espejo del baño. Su soledad era infinita, su quietud un pozo sin fondo de nuevos mundos en que las rosas brotaban como de un edén y el hambre reinaba para no morir. El anuncio del verano era el polen corriendo con el viento, chocando con los culos alegres que se menean voluptuosos para existir esporádicos en las miradas, revolcando su placidez de algodón entre dorados brillantes y tenues del sol del atardecer.
La siesta fue un augurio de su piel prelada por el agua de su rocío, y entre una bruma de sueño él en vez de ir a la iglesia, construía el mundo enfundándose sus guantes de carnicero para no mancharse de sangre, esa sangre virgen de su cuerpo mutilado, descuartizado pero en composición perfecta. Los ángeles lo veneraban y el infierno lo alojaba, nunca era él mismo el que volvía, ni siquiera un fragmento, solo un soplo, un susurro de amor lejano y apenas imperceptible, un amor rocoso en el mar y su reflejo en el cuchillo tan deforme, tan real, tan vivo y preciso, no era un volver. Ella, entre las cortinas revolviéndose por el despertar de una tormenta, con las ventanas abiertas de par en par para que llegara la noche a teñir su pelo sobre la almohada, dormía soñando con su roce afilado sobre su piel de arena para correr, ella también, empedernida con el viento. 
No todo culmina con una explosión atómica y sigue siendo insoportable, no todo duerme mientras despertemos. La tormenta no la despertó, pero el calor de sus genitales sobre su pierna le hicieron dar cuenta de que estaba viva, y aún rudimentaria, como si fuera la primera voz del fin de la tarde que sonaba en la casa, preguntó: ¿me los regalas?, son tuyos mi amor, son todo para ti, contestó él, y en esa ilusión recostó su boca sedienta en aquella protuberancia macerada y de soslayo vio el reflejo deformado de sus ojos en el filo de la hoja, sintió su mano enquistada en el mango y comenzó a escribir.

Susana Lorente

Dibujo de Gustav Klimt

domingo, 3 de marzo de 2013

"He tratado de tener en cuenta estas novedades mediante múltiples agregados al texto e inclusión de notas al pie. Si estas adiciones amenazan romper algunas veces el marco de la exposición, o si en ciertas partes no fue posible llevar el texto primitivo al nivel de nuestros actuales conocimientos, ruego se considere benévolamente tales faltas del libro, ya que sólo son consecuencias e índices del acelerado desarrollo que actualmente sigue nuestra ciencia. También me atrevo a predecir en qué sentidos se apartarán de éstas las futuras ediciones de La interpretación de los sueños -siempre que resulten necesarias-. Por un lado habrán de perseguir una vinculación más estrecha con el rico material de la poesía, del mito, los usos del lenguaje y el folklore; por otro, tratarán las relaciones del sueño con las neurosis y los trastornos mentales, aún más detenidamente de lo que aquí fue posible".

Prólogo de la tercera edición - 1911
La Interpretación de los Sueños, Sigmund Freud


domingo, 22 de mayo de 2011

ENFERMEDAD MENTAL El Cerebro y el Inconsciente



El concepto de enfermedad mental ha sufrido múltiples transformaciones según el desarrollo de la civilización y la historia del pensamiento.  Historia que más que pasado, es el presente de muchas investigaciones y publicaciones científicas actuales. Lo queramos o no continuamos en algunas frases, pensándola aún, por ejemplo, desde el punto de vista mágico-animista y religioso, ¿o acaso nadie de ustedes ha considerado en alguna ocasión y aunque luego lo descartaran, a una persona echando espuma por la boca y convulsionando como poseída por un demonio?.  Lo cierto es que no es nada novedoso, en Mesopotamia ya se pensaba que eran personas poseídas por un espíritu maligno y eran tratadas con métodos mágico-religiosos, que aún hoy,  en muchos contextos y sociedades, se siguen utilizando.

Pero más que meternos con la religión y las “curaciones” mágico-religiosas que podríamos trabajar en otro escrito, nos llama la atención el afán “localizacionista” y “animalista” de otras disciplinas actuales dedicadas al estudio y tratamiento de la salud mental que nos remontan al año 31 a.C. 

Y no queremos decir con esto que el tema no sea de una gran complejidad ni mucho menos, pero localizar la enfermedad mental en el cerebro, entender las pasiones, los conflictos y los deseos insastifechos como disfunciones orgánicas o bioquímicas, ha sido una labor que desde los griegos se ha venido llevando a cabo y ante lo que la medicina y la psiquiatría ha avanzado mucho.  Sin embargo, ellos mismos reconocen que hay algo que se les escapa y que no terminan de solucionar: no pueden entender porqué una persona después de un tratamiento farmacológico vuelve a recaer en la misma o en otra enfermedad mental reiteradamente; no terminan de comprender cómo es posible que un enfermo mejore más con un placebo, que otra persona con la misma dolencia tomando la medicación indicada para su caso; ni cómo es posible que el periodo de internación en un hospital se reduzca para aquellos que tienen con quien conversar y que están acompañados, no les digo ya con un tratamiento especializado basado en la palabra, como lo es el psicoanálisis.  El objetivo, sin embargo, no tendría que ser la comprensión de nada, sino la aceptación y la formación dentro de un modelo científico que dé respuestas a estos interrogantes y que nos permita plantear otros nuevos dentro de esta línea de pensamiento, es decir, dentro de la construcción de un saber no sabido que posibilite trabajar de manera efectiva en el tratamiento de las enfermedades mentales.

El pensamiento científico en el campo de la psiquis, el arte, la cultura y la vida cotidiana, sin la Teoría del Inconsciente, está estancado. Tal es la situación que siguen habiendo investigaciones que comparan nuestro psiquismo con el de un animal y su instinto. En realidad, aprendimos de los animales el concepto de familia que junto al amor, nos protege de la extinción a cambio de una prima de placer, así como nos recuerda que provenimos de una especie que se reproduce por sexuación. Pero el ser humano a diferencia de los animales, habla, “tiene” inconsciente, en vez de instinto “tiene” pulsión, su cuerpo más allá de lo biológico está constituido por palabras y dispone de facultades para la erogeneidad, el erotismo y a su vez, la belleza.  Somos imperfectos, y en esa imperfección morimos aunque nos hayamos pasado la “vida” negándolo.  De esta manera, es imposible extrapolar los resultados de una investigación realizada con ratas, al ser humano.  Otro argumento entre los ya mencionados, es que estas investigaciones no hablan de las decisiones que tomaría un ser humano, sino del comportamiento y el cerebro de las ratas. 

La plasticidad cerebral y sus funciones no alcanzan a dar cuenta del deseo inconsciente, el cual, es vértice de todo diagrama posible para lo psíquico, tanto para el goce de la vida, como para el goce malogrado del sufrimiento. Un deseo que no es destino sino acto, presente en un tiempo fuera del tiempo cronológico, un sin-sentido, solo con-sentido o con múltiple sentido en función de lo que cada uno haga.  Nos tendríamos que preguntar inevitablemente sobre el deseo y el goce de un sujeto que por más acciones que emprende en la vida siempre se ve abocado a continuos fracasos.

La complejidad del ser humano abole la relación causa-efecto, ya no podemos echarle la culpa ni a las condiciones meteorológicas, ni al cerebro, ni a los demonios, ni a la razón, ni a los sentimientos, ya que todo esto, es una ilusión.

Freud construye el concepto de inconsciente de manera teórica pero con efectos prácticos,  y todo lo que creíamos real para las ciencias de la mente se trastoca. A partir del psicoanálisis la conciencia es un órgano perceptual, con las limitaciones que esto conlleva, el tiempo no corresponde a ninguna cronología y la memoria no es exactamente lo que ocurrió en el pasado.  La palabra no es la cosa.  Independientemente del significado, ningún término define o designa directamente un objeto ya que no existe una relación lineal entre lo dicho y la “realidad” exterior o interior, para el ser humano.  La palabra más que definir, crea la cosa, lo que quiere decir que se produce una realidad significante para otro significante.  La palabra, como sexual, obedece a un orden simbólico en el que en vez del instinto, opera la pulsión sobredeterminada por las leyes inconscientes del lenguaje, donde la verdad es construida, temporalmente, entre lo que se dicen las palabras entre sí. 

Añadido a esto, el objetivo del psicoanálisis no es curar nada, sino la buena práctica con la asociación libre, la transferencia y la interpretación-construcción, aspectos que hacen de la curación su efecto secundario inevitable.  Una teoría, un método y una técnica que va a permitir que el sujeto construya otra historia de deseos.  Y cuando hablamos de sujeto, hablamos de un individuo en análisis. 

Decimos entonces que la interpretación debe estar dentro de los límites de la ciencia, y la escucha, una vez establecido el deseo de hablar del paciente, dentro del imaginario universal de la poesía.  La atención flotante planteada por Freud hace referencia a un saber inconsciente, donde el buen psicoanalista no tiene ni debe de recordar nada, ni las interpretaciones que le hicieron, ni la supervisión, ni lo que estudió, solo, que ya es bastante, escuchar desde ese imaginario donde cualquier palabra se puede combinar con cualquier otra, construyendo una realidad novedosa hasta para el mismo psicoanalista, ya que si conoce la interpretación que le va a dar al paciente desde la teoría psicoanalítica, no es ni interpretación, ni psicoanálisis, puesto que entonces lo que ha hecho previamente es lo que hace la psiquiatría y la psicoterapia, alinear al sujeto al diagnóstico, no atenderlo como ser hablante sino como enfermo e interpretar su discurso creyendo que la verdad está en el contenido manifiesto.

Hablar es la única enfermedad del ser humano. Para poder llegar a ser hablante el niño tuvo que darse cuenta de la diferencia sexual que nos constituye como seres mortales. Un saber que sin ser sabido opera en nuestro psiquismo y que no estamos muy dispuestos a aceptar dadas las exigencias impuestas por la Ley Edípica que conlleva. 

Construir un deseo que nos permita el goce de vivir es posible más allá de los diagnósticos psiquiátricos demandados por muchos pacientes para continuar encasillados en el estereotipo.  El cambio a otras posibilidades de designarse es factible para todos, ya que los mecanismos que operan en la enfermedad son los mismos mecanismos que operan en la normalidad.  Sin embargo, cada uno en cada frase, establece una relación diferente con la realidad: para algunos dos más dos son cuatro, pero no lo soportan; otros dicen que ni hablar, que dos más dos, son cinco; y otros que se acercan más a la “normalidad”, dicen que dos más dos son cuatro, y que esta suma es susceptible de transformarse en sesiones de psicoanálisis.

Susana Lorente Gómez
Psicóloga Psicoanalista

martes, 20 de abril de 2010

EL SEXO DEL AMOR



Comentario del libro “EL SEXO DEL AMOR”

de Miguel Oscar Menassa

(Candidato al Premio Nobel de Literatura 2010)

“Ella vive en mis versos, por eso no se descompone”

El erotismo instala la temporalidad en el cuerpo que se construye en cada frase, donde no existe el órgano o parte corporal como tal sino palabras, frases que traspasan las células hasta el núcleo del significante.

“El Sexo del Amor” tiene que ver con esa construcción del cuerpo por la palabra, habla de lo que les pasa en el mundo sobredeterminado por la transitoriedad y lo perecedero a unos personajes que lidian con la incertidumbre del no saber y sin embargo trabajan, conversan y aman. Todos los actores, vivos en la lectura y con su propia individualidad, son parte de un mismo psiquismo universal donde la función se ejerce y no se posee.

Y es que el escenario de la vida de una persona se llena de belleza cuando los mejores pactos sometidos a un proyecto, a una idea y a un amor, son la libertad. Carlos Marx escribió: “La riqueza de un hombre es la riqueza de sus relaciones sociales”, y este libro es testimonio novelesco de este hecho, donde la erotomanía, tal como califica esta obra el escritor y poeta Juan Jacobo Bajarlía, amplía la sexualidad de denominación común al esplendor del amor no único, sino múltiple, ligado a la escritura, la lectura, el lenguaje, a las relaciones sociales, a la proyección de posibilidades al mundo a través de una alegoría de la sublimación en el arte, en la novela, lo que quiere decir: “cabalgando el sexo del amor”.

El hilo conductor de esta obra entraña múltiples ramificaciones culturales que pueden rozar el intelecto, la emoción y la fantasía de cualquier ciudadano del mundo, desde el esplendor de los países árabes hasta la riqueza natural de la pampa Argentina, la apertura del continente Americano, el perfil milenario de Europa, lo exótico de las indias. Todo abierto, descubierto en su extensión hacia el cuerpo de mujeres liberadas de sí mismas que habitan al poeta, como una verdad fundamental que nos hace si cabe, más humanos. La concepción de una mujer que escribe, que construye otros mundos diferentes y semejantes al suyo, que aprende viendo gozar a otra mujer. Una mujer deseada que facilita su propia estima y una mujer deseante que cualquiera puede llegar a dejar nacer, pasa del padecimiento del tener o no tener a una aceptación constructiva de la diferencia.

En “El Sexo del Amor”, en el encuentro con la verdad del Psicoanálisis, la vida discurre como una conversación desde la poesía entre el autoerotismo, el amor y la muerte, no hay más narcisismo que el que contribuye a cuidarnos, no hay más enamoramiento que el que nos permite trabajar con los otros, acompañados y en grupo, la única manera de hacer frente al futuro, la única manera en que un sujeto se produce. Una conversación en transferencia donde nada es lo que parece en la metonimia del cuerpo, que no padece sino que goza, que elige el Psicoanálisis frente al aburrimiento, al exilio, a la muerte, a la locura, a la enfermedad. Un libro para leer poéticamente hacia “Esas noches donde el amor arranca, de dos amantes muertos, durmiendo en la misma cama, los sonidos del tiempo”.