"Con todo, advertimos complacidos que un poeta dotado de una gran fantasía ya anticipó, con la osadía permitida a los literatos, este descubrimiento nuestro, que nos ocasiona tal incomodidad" Sigmund Freud, del texto "Moisés y la Religión Monoteista" (1934-8) WWW.SUSANALORENTE.COM
martes, 18 de octubre de 2016
Energía positiva: La capacidad para realizar un trabajo
sábado, 23 de abril de 2016
Presentación del libro CRUZANDO EL ABISMO
jueves, 24 de marzo de 2016
miércoles, 2 de diciembre de 2015
lunes, 2 de noviembre de 2015
Poema a mis 42 años
domingo, 25 de octubre de 2015
VARIAS CIVILIZACIONES SE ENTRECRUZAN EN LA CIUDAD
Un sendero traza la huella de intrépidos viandantes,
dejaron su rastro en el aire, sobre los besos vagabundos.
Artistas del vértigo que rompen las horas,
el hombre se despierta sobre su lecho arenoso,
cerrado a la noche como un pájaro dormido por la tempestad.
Se levanta y cree que despierta,
se levanta y cree que anda,
todo cree pero nada cree,
no se debe a nadie y se debe a todo,
parque solitario donde discurren mortecinos sus sueños.
Una gota se resiste a caer,
las hojas tiemblan por el eco de amores vespertinos,
y una flor cede a la crueldad del tiempo atándose a la libertad.
Y nada cae en virtud de su sexo,
nada muere en su mirada arrebatada por un goce.
Hoy el tiempo se desvanece en otro tiempo y en ella misma,
y su voz aterciopelada por la renuncia tropieza
sin querer, con el mismo futuro que vuelve y vuelve,
civilizado y salvaje, tierno y brutal,
en su propio corazón citadino roto por las horas.
martes, 13 de octubre de 2015
LO QUE YO ESCRIBO SE PUEDE MOSTRAR
Frenesí del viento en que me asomo,
ventana de este otro mundo en que nada conozco y soy yo misma,
tiempo salvaje de una memoria que retorna sin cesar
en mi cuerpo perlado por un baño de luna.
Aquí está mi mundo,
aquí mi tiempo de amores perecederos bajo la tez del papel.
Estoy aquí, venid por mí,
soy la sombra de lo no dicho,
el cruel desatino de la mirada omnipresente de la noche
que no despierta en luz,
el abanico de silencios en medio de tu boca desperdiciada a la locura,
dejándome sin beso, sin muerte, sin soledad.
Vengan a ver señores y señoras la vida plena
en una lágrima de alegría por el encuentro con un verso,
los tambores llaman, ¿escuchan algo?,
toca la vida y blanden las cortinas,
los muros respiran, salta el universo en mil pedazos
y caigo sobre ti, rota.
Y si busco tu mirada es porque, a veces, no soy una mujer.
Vengan ciegos a la grieta que espanta, al brazo que no existe,
a los ojos torcidos por la compasión,
Dioses del mundo vengan, ríndanse a nuestros pies.
Somos los vivos, los cazadores de la luminosidad de los rayos del sol
y nada nos pertenece,
damos lo que se merece a quien se doblega a semejante pasión.
Hoy os entrego mi desnudez celestial, mi alma perversa,
mi rostro sangrante de tormenta, lo nada natural de la vida,
mi sueño reparador de esta noche en que dejo de mirar,
para comenzar a recorrer el mundo.
martes, 24 de marzo de 2015
Reportaje Miguel Oscar Menassa pintor
Calle Magallanes, 1. Madrid.
jueves, 4 de diciembre de 2014
Una cosa es amar a la madre y otra someterse a la madre, una cosa es amar al marido y otra someterse al marido.
Y no es que sea malo someterse, sin embargo hay que elegir a qué someterse, mejor estar sometido al pensamiento que nos brinda la poesía y las ciencias, y así poder amar a quien lo merece.
martes, 2 de septiembre de 2014
Recital de Poesía
Mañana miércoles 3 de septiembre te invito al recital de poesía Pulmón del Universo, del poeta Miguel Oscar Menassa, en la celebración del 48 cumpleaños de nuestra compañera Clemence Loonis. A las 20.30 en Escuela de Psicoanálisis Grupo Cero. Calle Duque de Osuna 4, locales Madrid (metro Plaza España).
domingo, 3 de marzo de 2013
Prólogo de la tercera edición - 1911
La Interpretación de los Sueños, Sigmund Freud
domingo, 26 de agosto de 2012
EN DEFENSA PROPIA - Película
El silencio pudre el corazón y acelera las dolencias cardiacas... (incluido el amor)
Si tenéis porqué y por quién luchar, juntos somos más, súmate a la difusión.
"EN DEFENSA PROPIA"
Estreno el martes 28 de agosto en internet (youtube, redes sociales, miguelmenassa.com).
miércoles, 25 de enero de 2012
DE HAMBRE Y DE LIBERTAD YA HEMOS MUERTO
DE HAMBRE Y DE LIBERTAD
YA HEMOS MUERTO
Ya fuimos el águila nocturna,
tocada en pleno vuelo.
Somos ahora una manada de bisontes.
Platas antiguas y soledades caen,
bajo el murmullo de nuestra locura,
corriendo hacia el futuro.
Ídolos de papel caen,
esmaltados ídolos,
macizos ídolos de piedra caen,
monumentos, antiguos ídolos.
Ídolos del semen infinito
y de la vaginas abiertas a los cuatro vientos,
caen ídolos de bronce, marcas históricas,
-aparentemente indelebles- caen,
se sumergen en nuestras palabras cotidianas
abandonan su soledad marmórea,
viven con nosotros.
Fuimos la mejor ilusión,
la suprema ilusión de los contrastes.
Al día oponíamos la noche.
Al sol, la luna.
Al hombre oponíamos la mujer.
Al sexo, la palabra.
Después vino la muerte,
roja, bordeando los colores del muérdago,
alterando los ritmos respiratorios,
el bien, alterando el mal,
rítmicamente alterando, todos los sentidos.
La muerte vino a vivir, tranquilamente, entre nosotros.
Poderoso ídolo entre ídolos, en nuestros brazos
majestuosa reina de la libertad, cae.
Miguel Oscar Menassa
De "El amor existe y la libertad", 1984
YA HEMOS MUERTO
Ya fuimos el águila nocturna,
tocada en pleno vuelo.
Somos ahora una manada de bisontes.
Platas antiguas y soledades caen,
bajo el murmullo de nuestra locura,
corriendo hacia el futuro.
Ídolos de papel caen,
esmaltados ídolos,
macizos ídolos de piedra caen,
monumentos, antiguos ídolos.
Ídolos del semen infinito
y de la vaginas abiertas a los cuatro vientos,
caen ídolos de bronce, marcas históricas,
-aparentemente indelebles- caen,
se sumergen en nuestras palabras cotidianas
abandonan su soledad marmórea,
viven con nosotros.
Fuimos la mejor ilusión,
la suprema ilusión de los contrastes.
Al día oponíamos la noche.
Al sol, la luna.
Al hombre oponíamos la mujer.
Al sexo, la palabra.
Después vino la muerte,
roja, bordeando los colores del muérdago,
alterando los ritmos respiratorios,
el bien, alterando el mal,
rítmicamente alterando, todos los sentidos.
La muerte vino a vivir, tranquilamente, entre nosotros.
Poderoso ídolo entre ídolos, en nuestros brazos
majestuosa reina de la libertad, cae.
Miguel Oscar Menassa
De "El amor existe y la libertad", 1984
miércoles, 18 de enero de 2012
Recital de Miguel Oscar Menassa de Poesía Pura
Poesía, lo sé, mientras te escribo,
dejo de vivir.
Entrego, mansamente, mis ilusiones,
mis pobres pecados proletarios,
mis vicios burgueses y, aun,
antes de penetrar tu cuerpo,
-tapiz enamorado-
abandono mi forma de vivir,
miserias,
locuras,
hondas pasiones negras,
mi manera de ser.
Miguel Oscar Menassa (Fragmento de Arte Poética).
No te lo pierdas este Jueves 19 de Enero, recital de Poesía pura. En la Escuela de Psicoanálisis Grupo Cero. C. Duque de Osuna 4. Locales. A las 20.30 h.
O por internet en: http:// apps.attainresponse.com/ MediaF5/ liveChannel.htm?presenterId=gru pocero%40comf5-com
martes, 17 de enero de 2012
Folletín Pasional entre las LLuvias
Enrique Molina
Argentina 1910
En memoria de *** muerta por su amante.
¡Despierta, inmensa ciudad!
Las viejas, al atardecer, tejían indefensas lanas,
en sus cubiles ocres, junto al frío,
cubiertas de indiferencia y polvorientas arañas.
Las sombras, los parques mutilados,
y las turbias mujeres líbidas paseando perros horribles,
eran ya sólo el paso doloroso de un gran día.
¡Ciudad impura y roída! Con la lluvia sobre las luces,
detiene a esa criatura que corre llena de llamas,
con un balazo en la boca y los cabellos casi agrios,
atravesando uno a uno tus edificios miserables,
-donde sonríen los durmientes: “Soñamos con bellos muertos...”-
Cruzaba todas tus puertas como el viento ciego en los árboles,
hasta golpear con su cuerpo en el espacio desnudo.
Oh, muchacha de sonriente mejilla! ¡De huracán destinado!
Dormías, sin embargo, con la noche ocupando toda tu piel y tu
pelo,
y al amanecer, vestida con liberos linos, tal una vana diosa,
cantabas entre las verduras y la leche sumisa.
O como una sombra brillante, hudiéndote en los espejos,
con anillos dorados, entre puntillas marchitas,
al compás de los perfumes, los besos y las caricias nocturas.
Vivías sin saber nada hasta caer en tu herida.
Tus ojos, sueltos de pronto, miran con un largo llanto.
Suaves rufianes de meloso cieno y flores nauseabundas.
Esos gestos, como la arena mortecina...
Hombres que el alba envuelve en vagos lienzos salobres,
mientras que el viento que sonríe por las hojas
no ha penetrado nunca bajo sus máscaras azules.
Canallas inocentes, despojos que el demonio enamora.
“¡Qué melodiosa es la hierba húmeda...!” -¡Ah, sólo quien está
muerto
puede dormir en esos lechos...!
Hoteles de luz rota por el vicio,
con sus paredes de mágicos papeles mortales,
como charcas estivales, ligeramente corruptas.
Mujeres en cuyo aliento se duerme funeralmente,
atrayendo hacia sí suaves nieblas con que ocultar su ceniza.
Todos con su angustia inmóvil, graciosamente malditos,
subían desde El Bajo a ver el drama.
Ella descansaba, sin cirios, pero espléndida como una infanta.
Y la sangre de sus mejillas cubríale ya todo el pecho.
¡Oh, insensato! Amaste sus hombros pulidos como piedras
marítimas.
Su cabeza cubierta de esencias perfumadas.
Y su pesado cuerpo macizo que no era el ensueño ni el aire,
sino algo carnal y terrestre, insaciablemente nítido y enigmático,
vibrátil como un bosque cálido, donde la muerte,
bajo la piel voluptuosa, latía con delicadeza.
Y los redondos pechos colmados por un hálito tibio.
¡Oh, tenebroso mártir!
¿Oyes tu alma gemir alrededor de esos miembros
cuya belleza es ahora una llaga ignorante en tu corazón...?
Pobre cuerpo violado por una luz fulmínea:
“el amor no es tan sólo una sonata”.
Víboras con flores
conducen de nuevo la lujuria a su indolente ataúd.
Con el hueco rostro vacío, parecido a una llamarada,
corría la amante, alzando la mirada cárdena,
precipitándose a solas bajo las losas oscuras.
Criatura casi divina entre la tierra y el rayo,
como una niña extraviada en el esplendor de su espanto.
“¡Abridme!” dijo, y gemía arañando los muros sórdidos,
el rostro lleno de vidrio y la deshecha garganta.
Y cual la luz en un río, caía envuelta en su estertor,
y ya sin poder salir de él para siempre,
como aprisionada por una vaga espuma rojiza.
La anciana, con sus rugosas manos de corteza,
tanteaba los muebles y el fango de la noche,
ritualmente, buscando el cadáver de su hija.
Pero sólo conseguía derramar los floreros sobre el espacio
indescifrable
entre las grandes burbujas de su corazón.
Ese pavor casi tierno, esa paciencia henchida de eternidad...
Ah, tan sólo el agua helada, rompiendo las ventanas,
como el pájaro atraído por el fruto más puro,
descendía insensible hacia donde la joven yacía
besada en la boca por el fuego.
Extrañamente yacía, pálida y lejana.
Tan próxima al tumulto y al horror, y ya tan ausente y plácida,
huyendo por sus heridas en lerdos arbolillos rojos.
Paso a paso, tal como sube el vaho hacia el crepúsculo invernal,
sus ropas se le transforman en un sudario empapado,
y su rostro de lava gris sonríe con majestad fúnebre.
Sólo sus pequeños zapatos sabían cómo había caído,
y de qué modo su cuerpo llenósele de blandura
para podar hasta el suelo, debajo de sus clavículas.
Coronada con luciérnagas muertas,
y esos perdidos élitros que la luz abandona,
volaba despacio la lluvia, aldededor de los amantes,
fríamente sagrada y distante como un dios
al que apenas conmueve la oración o el alarido.
Goteaba la sangre en los escalones marmóreos,
con pausada opulencia, con sus tallos movidos por una ráfaga
espesa y cruel,
calcinada por un triste soplo.
“¡Qué armazón desolada, un cuerpo hueco!”
Estatua que se vacía hasta llevarla una hormiga,
como un cementerio de pájaros, con pequeños huesos brillando...
¡Oh, qué calma devastadora en esa leve forma que ha servido
a la vida,
colmadamente, como un prado demasiado pródigo...!
La sangre arbría las puertas del olvido.
Tristemente crecía en la nocturna espesura,
como un quejido entre cortinas, con un cortejo melancólico.
Su lúgubre árbol se movía entre la brisa.
Cada instante más fúlgido, hasta cegar al desdichado.
La mujer deslizábase al mar por viscosos declives,
ya inviolable y reunida, atrayendo viejas lágrimas,
palabras apasionadas,
sobre la lumbre triste de su carne.
¡Oh, Dios! Cuánto perdón es necesario...
¡Cuánta pasión soporta sobre su haz una pequeña gota roja...!
Las raíces del mundo se nutren de esos frutos.
Ángeles antiguos se erguían con un agujero en los ojos.
La sangre llegaba a ellos con la muerta en los brazos.
El suicida, llorando, le decía dulces memorias,
unidos para siempre por el odio y el amor como por dos
relámpagos,
en el sopor eterno de la tierra, como en el regazo de un sufriente
ídolo.
Un silencio bajo, un vasto silencio,
traído por un pobre viento húmedo,
envolvía, como una planta trepadora,
esa muerta de espaldas con los labios destruidos,
que pasaba, ignorante, entre lucientes nubes
como el aliento frío de los campos.
Frescas violetas corren hacia su viso purpúreo.
¡Oh, Dios oscuro! ¡Oh, impasible y dolorida tierra!
Cumplidos están estos destinos, y algo solemne y denso hacia ti
desciende,
como el vuelo de un ángel cuya cosecha fue espléndida.
Algo lleno de sufrimiento y de inocencia,
como una oración repetida desde el infierno,
un sonido de arterias donde el amor ardió de un solo golpe,
de amantes razones desarbolados hasta el musgo.
Son las rotas sonrisas, los miserables sueños por fin innecesarios,
los ropajes cubriéndose de azules y menudas setas,
los cabellos ya desiertos, el rumor de las hojas caídas
en vano los grandes bosques,
conduciendo hasta el fondo de la noche
estos pobres cadáveres mojados por la lluvia.
martes, 15 de noviembre de 2011
POESÍA Y FLAMENCO
miércoles, 9 de noviembre de 2011
SUSANA Y EL ADULTERIO
SUSANA Y EL ADULTERIO
A Susana Lorente en la celebración de sus 38 brillantes años.
Tu nombre, flor de loto signando los sarcófagos,
tu nombre, en el que germina la alegría,
tu milenario nombre de mujer.
En tus manos se tejen con dulzura las redes del futuro.
Delicada y tenaz como tela de araña que envuelve en
su belleza y cuya sutileza esconde resistencia de cóndores en vuelo.
En una mano la caricia y en otra el látigo del verbo,
que golpea la injusticia.
Egipcia mía, tantos pintores reprodujeron
la infamia de tu falsa acusación,
fue más famoso tu adulterio irrealizado que todos los otros consumados.
quizás por eso, engañas con tu pluma al orden establecido,
sacudes sus cimientos con tu verbo,
agitas tu cabellera ensortijada como bandera de libertad,
y entregas tu exuberante anatomía a la página en blanco,
sembrando el mundo con la semilla de tu naciente genio.
Alejandra Menassa
jueves, 6 de enero de 2011
lunes, 22 de noviembre de 2010
EL POETA Y LA FANTASÍA
Cuadro: La Bella y sus Fantasmas, de Miguel Oscar Menassa
Miguel Oscar Menassa (1997)
Lo fundamental entre el juego y la fantasía es que para fantasear no necesito la realidad, por lo tanto, cada vez que fantaseo soy un ser aislado que inventa una realidad nueva que no existe y que no tiene nada que ver con la realidad, por eso que voy a buscar a mi novia y creo que me va a dar un beso y me dice: "Si será desgraciado".
¿Por qué? Porque no hubo realidad sino fantasía. En cambio, el niño cuando juega siempre toma un elemento de la realidad para jugar. El poeta cuando juega siempre juega con la realidad, es decir, tanto el juego del niño como el juego del poeta son la transformación de una realidad conocida.
El neurótico es capaz de montarse en un palo de escoba y cuando uno le dice: ¿por qué no le das de comer?; el tipo va y le da de comer a la escoba. El niño puede montarse en un palo de escoba creyendo que es un caballo y cuando la mamá le dice: "por qué no le das de comer"; el chico le contesta: "mamá, es un palo de escoba".
El niño y el poeta transforman la realidad, pero jamás confunden la realidad con la fantasía, jamás confunden la realidad con el juego. Eso es lo que no puede el neurótico, que está permanentemente quitándole espacio a la realidad para poner en ella sus fantasías.
Esto no quiere decir que hacerte escritor te salve de las fantasías.
Freud dice que cuando alguien me cuenta sus fantasías, tengo asco o indiferencia, en cambio, cuando el poeta me cuenta sus fantasías yo tengo placer. Aquí está el por qué yo digo que el placer preliminar es la interpretación. Freud dice que el poeta le da poco al oyente, le da sólo el placer preliminar. El vedadero placer lo obtiene el sujeto porque el poeta con el placer preliminar lo libera.
Yo, en la interpretación, no le digo al sujeto cómo tiene que vivir, le digo qué es lo que no le deja vivir; entonces el sujeto comienza a vivir. ¿Ven que es el mismo efecto que la interpretación?
Es bellísimo cómo lo dice Freud: poco le da el poeta, nada más que el placer preliminar, pero el placer preliminar es el que le permite al sujeto gozar de sus fantasías. Es decir, que el verdadero placer que me produce la obra estética no viene de la obra estética, porque entonces seríamos prekantianos. El verdadero placer de la obra estética proviene del sujeto. Esto es lo que dice Freud en este maravilloso capítulo, cuando todavía no tenía delineada la teoría psicoanalítica, cuando estaba produciendo efectos de sentido, maravillosos efectos de sentido.
Para que no crean que yo tengo un libro que no tienen ustedes, les leo:
"El poeta mitiga el carácter egoísta del sueño diurno por medio de modificaciones y ocultaciones, metáfora, metonimia, y nos soborna con el placer puramente formal, o sea, estético".
Esto es otra maravilla, esto es decir que el estatuto del psicoanálisis o el estatuto del inconsciente no es ético, sino estético.
Cuando un psicoanalista joven le dice a un paciente que lo que más le gustaba era la teta de la mamá, eso es ético no estético. En realidad estético es como dice Bertolt Brecht cuando estaba con la mujer esa que podía ser la mamá de la cual no recuerda nada, ni siquiera su nombre, sino sólo la nube que pasó por encima de ellos cuando él estaba con la mamá: eso es estético y es también la relación con la madre. Es decir, el estatuto del inconsciente es estético.
Sólo por ese placer estético que me produce es por lo que me animo a gozar de mis producciones propias.
A tal placer, placer preliminar, interpretación, que nos es ofrecido para facilitar la génesis de un placer mayor procedente de fuentes psíquicas más hondas, no de la obra, no de la interpretación, algo que se produce nuevo en el sujeto, lo designamos con el nombre de prima de atracción o placer preliminar. A mi juicio todo el placer estético que el poeta nos procura entraña este carácter de placer preliminar. El verdadero goce de la obra poética procede de la descarga de tensiones dadas en nuestra alma.
Es maravilloso esto que dice porque no es que provenga de la interpretación del analista la curación del paciente. La interpretación del analista abre en el paciente la posibilidad de un nuevo camino que el paciente puede seguir o no seguir. Como pasa con el poema o con el cuadro, no todos sentimos el placer preliminar. A veces tanto miedo tenemos a lo que seríamos capaces de sentir que ni siquiera escuchamos la interpretación o ni siquiera el poeta nos produce el placer estético que abriría en nosotros la posibilidad de un mundo diferente.
Aquello que sostiene el sistema inconsciente es un hecho estético, no es un hecho ético. Por eso, que cuando tengamos que escribir sobre la ética en psicoanálisis, vamos a tener que decir que la ética es según el deseo. Esa es la única ética en psicoanálisis: actuar según el sujeto del deseo.
El deseo no puede tener ninguna ética, porque su estatuto es transformarse permanentemente, repetirse permanentemente diferente; y eso no puede ser una ética, eso es una estética.
Seminario Sigmund Freud (21 de febrero de 1997)
Fuente: http://www.extensionuniversitaria.com/num48/pg1.htm#EL POETA Y LA FANTASÍA
lunes, 9 de noviembre de 2009
Entrevista a Susana Lorente en El Bosque de las Palabras."Para quién Escribo" de Vicente Aleixandre
LEER, ESCRIBIR Y PSICOANALIZARNOS, UNA POSIBILIDAD, UN RECURSO QUE TODOS PODEMOS APROVECHAR
Entrevista a Susana Lorente Gómez y lectura de "El Reflejo en el Vidrio" de Susana Lorente, y "Para Quién Escribo" (fragmento) de Vicente Aleixandre en "El Bosque de las Palabras", programa de Radio Morata (Director: Francisco Legaz)
PARA QUIÉN ESCRIBO
Vicente Aleixandre
I
¿Para quién escribo?, me preguntaba el cronista, el periodista o simplemente el curioso.
No escribo para el señor de la estirada chaqueta, ni para su bigote enfadado, ni siquiera para su alzado índice admonitorio entre las tristes ondas de música.
Tampoco para el carruaje, ni para su ocultada señora (entre vidrios, como un rayo frío, el brillo de los impertinentes).
Escribo acaso para los que no me leen. Esa mujer que corre por la calle como si fuera a abrir las puertas a la aurora.
O ese viejo que se duerme en el bando de esa plaza chiquita, mientras el sol poniente con amor le toma, le codea y le deslíe suavemente en sus luces.
Para todos los que no me leen, los que no se cuidan de mí, pero de mí se cuidan (aunque me ignoren).
Esa niña que al pasar me mira, compañera de mi aventura, viviendo en el mundo.
Y esa vieja que sentada a su puerta ha visto vida, paridora de
muchas vidas, y manos cansadas.
Escribo para el enamorado; para el que pasó con su angustia en los ojos; para el que le oyó; para el que al pasar no miró; para el que finalmente cayó cuando preguntó y no le oyeron.
Para todos escribo. Para los que no me leen sobre todo escribo. Uno a uno, y la muchedumbre. Y para los pechos y para las bocas y para los oídos donde, sin oírme,está mi palabra.
II
Pero escribo también para el asesino. Para el que con los ojos cerrados se arrojó sobre un pecho y comió muerte y se alimentó, y se levantó enloquecido.
Para el que se irguió como torre de indignación, y se desplomó sobre el mundo.
Y para las mujeres muertas y para los niños muertos, y para los hombres agonizantes.
Y para el que sigilosamente abrió las llaves del gas y la ciudad entera pereció, y amaneció un montón de cadáveres.
Y para la muchacha inocente, con su sonrisa, su corazón, su tierna medalla, y por allí pasó un ejército de depredadores.
Y para el ejército de depredadores, que en una galopada final fue a hundirse en las aguas.
Y para esas aguas, para el mar infinito.
Oh, no para el infinito. Para el finito mar, con su limitación casi humana, como un pecho vivido.
(Un niño ahora entra, un niño se baña, y el mar, el corazón del mar, está en ese pulso.)
Y para la mirada final, para la limitadísima Mirada Final, en cuyo seno alguien duerme.
Todos duermen. El asesino y el injusticiado, el regulador y el naciente, el finado y el húmedo, el seco de voluntad y el híspido como torre.
Para el amenazador y el amenazado, para el bueno y el triste, para la voz sin materia y para toda la materia del mundo.
Para ti, hombre sin deificación que, sin quererlas mirar, estás leyendo estas letras.
Para ti y todo lo que en ti vive,yo estoy escribiendo.








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