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jueves, 3 de diciembre de 2015

A los señores críticos

Vosotros, los señores críticos, o como queráis llamaros, os avergonzáis o asustáis del desvarío propio de todo creador original, cuya mayor o menor duración distingue al artista pensador del soñador. De aquí la esterilidad de que os quejáis. Rechazáis demasiado pronto las ideas y las seleccionáis con excesiva severidad. 

Schiller 

martes, 29 de septiembre de 2015

AUNQUE NADA CAMBIE, SI YO CAMBIO, TODO CAMBIA.

Marcel Proust

jueves, 31 de julio de 2014

Del taller de Literatura y Cine Erótico. Escuela de Psicoanálisis y Poesía Grupo Cero

Relato producido en el Taller de Literatura y Cine Erótico de la Escuela de Psicoanálisis y Poesía Grupo Cero:

UNA TARDE DE DOMINGO

Louis escribía aunque todo pareciera detenido, nadie sospechaba de sus letras, de las hojas manchadas de carmesí y café sobre la estantería, bajo la cama, un que otro pensamiento vagabundo atrapado en el espejo del baño. Su soledad era infinita, su quietud un pozo sin fondo de nuevos mundos en que las rosas brotaban como de un edén y el hambre reinaba para no morir. El anuncio del verano era el polen corriendo con el viento, chocando con los culos alegres que se menean voluptuosos para existir esporádicos en las miradas, revolcando su placidez de algodón entre dorados brillantes y tenues del sol del atardecer.
La siesta fue un augurio de su piel prelada por el agua de su rocío, y entre una bruma de sueño él en vez de ir a la iglesia, construía el mundo enfundándose sus guantes de carnicero para no mancharse de sangre, esa sangre virgen de su cuerpo mutilado, descuartizado pero en composición perfecta. Los ángeles lo veneraban y el infierno lo alojaba, nunca era él mismo el que volvía, ni siquiera un fragmento, solo un soplo, un susurro de amor lejano y apenas imperceptible, un amor rocoso en el mar y su reflejo en el cuchillo tan deforme, tan real, tan vivo y preciso, no era un volver. Ella, entre las cortinas revolviéndose por el despertar de una tormenta, con las ventanas abiertas de par en par para que llegara la noche a teñir su pelo sobre la almohada, dormía soñando con su roce afilado sobre su piel de arena para correr, ella también, empedernida con el viento. 
No todo culmina con una explosión atómica y sigue siendo insoportable, no todo duerme mientras despertemos. La tormenta no la despertó, pero el calor de sus genitales sobre su pierna le hicieron dar cuenta de que estaba viva, y aún rudimentaria, como si fuera la primera voz del fin de la tarde que sonaba en la casa, preguntó: ¿me los regalas?, son tuyos mi amor, son todo para ti, contestó él, y en esa ilusión recostó su boca sedienta en aquella protuberancia macerada y de soslayo vio el reflejo deformado de sus ojos en el filo de la hoja, sintió su mano enquistada en el mango y comenzó a escribir.

Susana Lorente

Dibujo de Gustav Klimt

lunes, 22 de noviembre de 2010

EL POETA Y LA FANTASÍA

 Cuadro: La Bella y sus Fantasmas, de Miguel Oscar Menassa
EL POETA Y LA FANTASÍA
Miguel Oscar Menassa (1997)
 
Todo el mundo podría poetizar, porque poetizar, para Freud, no es más que jugar y no fantasear. ¿Cuál es la diferencia fundamental entre jugar y fantasear? ¿Por qué el que juega es un jugador, alguien que se divierte, y el que fantasea alguien que sufre? En el juego es libre, es decir, no necesita ni mostrárselo a nadie ni ocultarlo a nadie. El neurótico reemplaza el juego por la fantasía. A mi entender en esta línea Freud expone la tesis (y tesis quiere decir que ustedes tienen que trabajar para encontrar la solución), de que el poeta es poeta porque no abandona el juego, no es que nos cuenta sus fantasías, sino que lo que nos cuenta es cómo juega con las palabras.
Lo fundamental entre el juego y la fantasía es que para fantasear no necesito la realidad, por lo tanto, cada vez que fantaseo soy un ser aislado que inventa una realidad nueva que no existe y que no tiene nada que ver con la realidad, por eso que voy a buscar a mi novia y creo que me va a dar un beso y me dice: "Si será desgraciado".

¿Por qué? Porque no hubo realidad sino fantasía. En cambio, el niño cuando juega siempre toma un elemento de la realidad para jugar. El poeta cuando juega siempre juega con la realidad, es decir, tanto el juego del niño como el juego del poeta son la transformación de una realidad conocida.

El neurótico es capaz de montarse en un palo de escoba y cuando uno le dice: ¿por qué no le das de comer?; el tipo va y le da de comer a la escoba. El niño puede montarse en un palo de escoba creyendo que es un caballo y cuando la mamá le dice: "por qué no le das de comer"; el chico le contesta: "mamá, es un palo de escoba".

El niño y el poeta transforman la realidad, pero jamás confunden la realidad con la fantasía, jamás confunden la realidad con el juego. Eso es lo que no puede el neurótico, que está permanentemente quitándole espacio a la realidad para poner en ella sus fantasías.

Esto no quiere decir que hacerte escritor te salve de las fantasías.

Freud dice que cuando alguien me cuenta sus fantasías, tengo asco o indiferencia, en cambio, cuando el poeta me cuenta sus fantasías yo tengo placer. Aquí está el por qué yo digo que el placer preliminar es la interpretación. Freud dice que el poeta le da poco al oyente, le da sólo el placer preliminar. El vedadero placer lo obtiene el sujeto porque el poeta con el placer preliminar lo libera.

Yo, en la interpretación, no le digo al sujeto cómo tiene que vivir, le digo qué es lo que no le deja vivir; entonces el sujeto comienza a vivir. ¿Ven que es el mismo efecto que la interpretación?

Es bellísimo cómo lo dice Freud: poco le da el poeta, nada más que el placer preliminar, pero el placer preliminar es el que le permite al sujeto gozar de sus fantasías. Es decir, que el verdadero placer que me produce la obra estética no viene de la obra estética, porque entonces seríamos prekantianos. El verdadero placer de la obra estética proviene del sujeto. Esto es lo que dice Freud en este maravilloso capítulo, cuando todavía no tenía delineada la teoría psicoanalítica, cuando estaba produciendo efectos de sentido, maravillosos efectos de sentido.

Para que no crean que yo tengo un libro que no tienen ustedes, les leo:

"El poeta mitiga el carácter egoísta del sueño diurno por medio de modificaciones y ocultaciones, metáfora, metonimia, y nos soborna con el placer puramente formal, o sea, estético".

Esto es otra maravilla, esto es decir que el estatuto del psicoanálisis o el estatuto del inconsciente no es ético, sino estético.

Cuando un psicoanalista joven le dice a un paciente que lo que más le gustaba era la teta de la mamá, eso es ético no estético. En realidad estético es como dice Bertolt Brecht cuando estaba con la mujer esa que podía ser la mamá de la cual no recuerda nada, ni siquiera su nombre, sino sólo la nube que pasó por encima de ellos cuando él estaba con la mamá: eso es estético y es también la relación con la madre. Es decir, el estatuto del inconsciente es estético.

Sólo por ese placer estético que me produce es por lo que me animo a gozar de mis producciones propias.

A tal placer, placer preliminar, interpretación, que nos es ofrecido para facilitar la génesis de un placer mayor procedente de fuentes psíquicas más hondas, no de la obra, no de la interpretación, algo que se produce nuevo en el sujeto, lo designamos con el nombre de prima de atracción o placer preliminar. A mi juicio todo el placer estético que el poeta nos procura entraña este carácter de placer preliminar. El verdadero goce de la obra poética procede de la descarga de tensiones dadas en nuestra alma.

Es maravilloso esto que dice porque no es que provenga de la interpretación del analista la curación del paciente. La interpretación del analista abre en el paciente la posibilidad de un nuevo camino que el paciente puede seguir o no seguir. Como pasa con el poema o con el cuadro, no todos sentimos el placer preliminar. A veces tanto miedo tenemos a lo que seríamos capaces de sentir que ni siquiera escuchamos la interpretación o ni siquiera el poeta nos produce el placer estético que abriría en nosotros la posibilidad de un mundo diferente.

Aquello que sostiene el sistema inconsciente es un hecho estético, no es un hecho ético. Por eso, que cuando tengamos que escribir sobre la ética en psicoanálisis, vamos a tener que decir que la ética es según el deseo. Esa es la única ética en psicoanálisis: actuar según el sujeto del deseo.

El deseo no puede tener ninguna ética, porque su estatuto es transformarse permanentemente, repetirse permanentemente diferente; y eso no puede ser una ética, eso es una estética.

Seminario Sigmund Freud (21 de febrero de 1997)
Fuente: http://www.extensionuniversitaria.com/num48/pg1.htm#EL POETA Y LA FANTASÍA