Leyendo un artículo de desarrollo personal me hizo pensar que nos venden la utilidad de establecer pensamientos positivos, en vez de vivir en lo negativo, y eso está muy bien, pero con esta diferenciación se establece una dicotomía que me lleva como a una moral, bueno-malo, blanco-negro, feliz-triste… dicotomías que no aprecian la complejidad del psiquismo humano y sus articulaciones, que no escudriñan en sus tripas e ignoran su funcionamiento. Yo he tratado personas que dicen ser felices, que van riéndose a carcajadas, dando saltos, gritando su felicidad por doquier y en la intimidad del diván, siguiendo con la sonrisa petrificada en sus rostros, ver desde el psicoanálisis una profunda tristeza, un sensación de soledad y aislamiento enquistado en sus músculos. La parálisis es manifiesta. En el ámbito de la física la energía positiva es la capacidad para realizar un trabajo, capacidad que no será demostrada hasta que realicemos el trabajo, por lo tanto lo positivo, a efectos prácticos, yo diría que es una acción, no un pensamiento. El eje es cómo lo pensamos y esto tiene los límites de nuestra ideología, la cual hay que cultivar. Por esto el estudio del psicoanálisis, por esto leer poesía, por esto dejarte llevar por una novela, por esto dejarte atravesar por el buen cine. Me gusta la definición desde la Física.
"Con todo, advertimos complacidos que un poeta dotado de una gran fantasía ya anticipó, con la osadía permitida a los literatos, este descubrimiento nuestro, que nos ocasiona tal incomodidad" Sigmund Freud, del texto "Moisés y la Religión Monoteista" (1934-8) WWW.SUSANALORENTE.COM
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martes, 18 de octubre de 2016
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