martes, 6 de diciembre de 2016

Aceptar la vida con serena humildad - Psicoanálisis

https://youtu.be/zt5fPOA1uWM

El poder de la sugestión...

No es posible convencer a nadie de lo que no quiere convencerse, solo es posible aportar nuevos datos a aquel que ya está previamente convencido, aunque no se haya dado cuenta de su convencimiento,  aunque en la apariencia muestre estar completamente en contra. Si usted no permite la sugestión (más inconscientemente), no hay sugestión, no hay influjo. Es por esto que nos vendría bien dejar de culpabilizar a los otros y responsabilizarnos de nuestras decisiones o de las cosas que decimos que nos pasan. Y ¿los niños? Los niños son otra cosa, pero también a cierta edad, eligen. 


lunes, 28 de noviembre de 2016

¿Qué es el "yo"?


El yo no es ningún "ser", cómo se suele pensar, sino una función, la cual, debe cambiar según la situación y las circunstancias. Si usted es igual cuando está con su familia, como cuando está en su trabajo... si usted es igual con su novia/o que con su mamá/papá, dude, algo no va bien. La salud va de la mano de la sustitución, también de la famosa personalidad. Y algunos dirán y ¿qué hay de lo genuino, qué hay de la verdad? La verdad es efímera, la verdad se produce en entregarme al momento, rompiendo mi ser en el encuentro, por ese encuentro, más allá de mis tendencias.

jueves, 3 de noviembre de 2016

Lo bello

Desde tiempos “remotos” la pintura, el cine, la escritura, la música, los modelos, la propia familia, nos han sugerido imágenes acerca de lo que es la belleza. Hemos construido ideales a los que intentamos tender o hacia los que tendemos inconscientemente.  Esta tendencia tiene que ver con nuestro deseo, pero para que esto fuera así tuvimos que acceder a esa realidad a través del deseo de otros. Para los que dicen ser absolutamente independientes, únicos y magníficamente originales no les gustará esto: somos producto de lo ya escrito en algún momento de la historia, alguien que escuchamos nos dijo que eso era bello, alguien significante para nosotros miró con deseo ese objeto que ahora anhelamos, esa pintura nos sugirió una combinación hasta ahora desconocida con la que ahora intentamos construir, esos escritores que leímos... Aceptar la herencia y el ser perecedero es condición de la belleza, el que no ve nada bello…

jueves, 20 de octubre de 2016

El psicoanálisis, un acierto

Gran parte de mi vida, 20 años para ser exactos, estuve viviendo en Latinoamérica, en Colombia. Estudié la carrera de psicología en Bogotá, en un pueblito que se llama Chía, en la Universidad de la Sabana (me encantaba esta Universidad, no solo por sus instalaciones sino por su plan de estudios) Y recuerdo una tarde que estaba sentada en el césped, con el cielo casi encapotado, preparando la tormenta diaria que solía tintar ligeramente de nostalgia el ambiente. Tenía en mis manos unas fotocopias por sugerencia de un profesor (¡gracias!) leía por primera vez un texto de Sigmund Freud. Hablaba algo sobre el objeto, la libido, la cosa… yo no entendía mucho la verdad, desde la Psicologia era imposible leer Psicoanálisis, pero algo me dijo esa escritura que me pareció esencial, precisa y esclarecedora para mi vida y para mi profesión. Fue un gran momento que repito todos los días, cada vez que leo a Freud, y jamás deja de sorprenderme como entonces, si cabe ahora aún más, aunque haya leído un texto múltiples veces… en la actualidad asisto desde hace 15 años a un Seminario de Sigmund Freud en que leemos su obra, fue un acierto entonces, es un acierto ahora.

martes, 18 de octubre de 2016

Esto nos pasa igual o más con nuestras cuestiones psíquicas:

Ayer tuve clase de tonificación, durante la clase, justo en la flexión 50 de mi pierna, cuando el isquiotibial semitendinoso o similar… me torturaba con un dolor agudo intenso, INTENSO, me acordé, justo ahí, de estos anuncios: “Adelgaza 10 kilos en una semana comiendo lo que quieras. Capsulas- Pack pérdida de peso”, “Olvídate de la flacidez en dos semanas- Crema reafirmante 4 pasos”, “Vitaminas Vientre Plano”… mi idilio se esfumó cuando ya estaba intentando subir la pierna con la contracción de los músculos de la cara… y por supuesto el grito de la profesora: “¡¡Susana arriba la pierna!!”, pero mi inocente músculo ya no daba más. Luego, resignada, seguí con la otra pierna, pero me quedé pensando que esto también se lo pedimos a la terapia psicológica, llevamos 15 años postrados en un sillón, con las “chichillas” blanditas y tiernas, y cuando por fin y afortunadamente nos ponemos a hacer ejercicio y organizamos nuestras comidas, queremos que los resultados sean rápidos y sobre todo: dudaderos… Paciente: no puedo salir de casa, tengo miedo de hacerle daño a mis hijos, no puedo mover la mano y soy pianista, vengo a ver si me dice usted algo y se me pasa… Psicoanalista: ¿hoy y ya está? Paciente: Uf, si, hoy, es que estoy muy ocupado, no sé si voy a poder… Paciente, una vez fuera de la consulta: estas terapias de pacotilla, no sirven para nada…
Hoy tengo clase de spinning.